Usuario
Clave
 
   Inicio > La contaminación cultural de Buenos Aires
 
 
puv.uv.es
25/04/2008


Imprimir E-Mail

La contaminación cultural de Buenos Aires

La 34ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires


Todo parecía hacer pensar que la 34ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (24 de abril-12 de mayo) iba a quedar ensombrecida por el humo producido por los casi 292 incendios procedente de la quema de 70.000 hectáreas de rastrojos de las islas del delta del río Paraná.

El foco de este desastre, situado a más de 90 kilómetros al norte de Buenos Aire, inundó la capital argentina durante más de tres días y provocó una contaminación atmosférica -la más severa y persistente de la historia de la capital- con numerosos casos de irritación detectados en los hospitales de Buenos Aires, así como el cierre de carreteras, autopistas y aeropuertos.

Sin embargo, como si de un milagro se tratase, el lunes 21 de abril, coincidiendo con la apertura a los profesionales de La Rural, el espacio ferial donde tiene lugar este encuentro, el sol brilló, y el humo que había inundado la ciudad y exasperado a los naturales y a los visitantes, se disipó definitivamente.

Una de las primeras cosas que sorprende al visitante que se aproxima por primera vez al recinto ferial internacional del libro de Buenos Aires es la grandiosidad de su espacio expositivo, el número de expositores y participantes y, finalmente, el interés que un evento cultural de esta naturaleza, en los tiempos que corren, despierta entre los profesionales -lo cual no es de extrañar, por otra parte- y en el público, lo cual sí que es novedad, en general. Que la cultura sea un motivo de comentario, discusión y hasta de debate en la calle no debería sorprendernos, pero hoy, al menos para los europeos, constituye una noticia de primera magnitud, un hecho del que nos habíamos olvidado ya y del que no gozábamos desde hacía muchos años.

Así, sorprende, por ejemplo, que las XVIII Jornadas Internacionales de Educación, que llevan por lema: “Entre la motivación y la evaluación: Una construcción compartida” contase con antelación a esta fecha con la inscripción cerrada por cupo completo. En ellas tienen lugar más de 28 actividades entre conferencias, presentaciones de libros, talleres-laboratorio, diálogos, encuentros participativos... Y es, una de las múltiples líneas en que se ha planteado esta Feria Internacional del Libro.

Porque además, esta feria cuenta con actividades culturales paralelas. Como unas Jornadas para Profesionales del Libro, una Maratón de lectura, La noche de la ciudad en la Feria del Libro, un Encuentro Internacional de Narración Oral, las Jornadas para Profesionales del Libro -que este año lleva por lema “El espacio del lector”-, la 40ª Reunión Nacional de Bibliotecarios, la Biblioteca online, exposiciones plásticas y fotográficas, exhibición de cocina y cócteles…

Publicacions de la Universitat de València (PUV) está también presente en esta edición con un stand que comparte con otras universidades latinoamericanas. En él se muestran sus últimas publicaciones, sus ediciones más cuidadas y aquellas novedades en las que ha estado trabajando en los últimos meses. Esta cita, firme en el calendario de aquel modesto Servicio de la Universitat que publicaba 4 ò 5 títulos en la década de los años 70, evidencia el peso adquirido, la notoriedad alcanzada, la difusión conseguida y, fundamentalmente, la necesidad de traspasar las fronteras -y no nos referimos sólo a las de carácter geográfico- a la búsqueda del reencuentro anual con la cultura iberoamericana.

Una feria que según estiman los organizadores batirá el record de asistencia del año anterior, contabilizado en 1.212.000 visitantes y que supera, ya, el número de 1.380 actividades culturales.

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es uno de los principales eventos culturales del cono sur del continente americano. Un punto de encuentro en el que se hallan representados más de 46 países. En la que participan libreros, distribuidores, editores, bibliotecarios, universidades, gráficos, traductores, ilustradores, centros de investigación, educadores… Todos aquellos que trabajan y aman los libros, quienes entienden la cultura como una forma de expresión de la civilización avanzada, de quienes ven en los libros una forma de expresión máxima del ser humano, de sus pensamientos, de sus sentimientos, de sus miedos y de sus ambiciones.

Quienes aman la cultura no deben dejar de contrastar la necesidad de un evento de esta naturaleza, que invita a un ritmo de vida distinto al que nos impone la vida actual. Leer es un placer y debe constituir una “obligación”, como lo son otras tantas que nos imponen o nos marcamos diariamente. Porque, además, y por encima de todo, la lectura nos reconcilia con el ser humano.

El humo se ha diluido y, aunque los medios de comunicación locales y aun los nacionales anuncian el rebrote de algunos incendios e incluso la vuelta a la ciudad de Buenos Aires de este foco de contaminación atmosférica en los próximos días, estamos seguros de que nada podrá empañar, ni tan siquiera enturbiará esta cita anual con los libros, la cultura y con lo más profundo del ser humano: los libros.

Rafael Gil
Vicerrector de Cultura
Universitat de València

 

"...la razón sólo concede respeto a lo que es capaz de resistir un examen público y libre!"

(I. Kant, Crítica de la razón pura)

 

 
Publicacions de la Universitat de València - publicacions@uv.es