¿Una SSRN española? Dar a conocer nuestra obra es una pretensión de quienes trabajamos en la Universidad. Los profesionales de la edición electrónica y de la documentación siguen siendo necesarios para facilitar que el trabajo en formato digital sea accesible dentro de una buena gestión del conocimiento. Un tercer juicio es fundamental: la falta de una Social Science Research Network (SSRN) española se hace notar en todas las áreas del conocimiento y, sobre todo, en ciencias sociales. ¿Qué nos permitiría? ¿De quién habría de ser la iniciativa?
Los autores podrían publicar en una buena plataforma sus trabajos científicos no destinados a edición convencional, los estudios ya publicados en revistas, los libros ya agotados (art. 69 de la Ley de propiedad intelectual) u otras publicaciones cuando ha transcurrido un tiempo prudencial (los cinco años que menciona el artículo 43. 2 de la Ley, por ejemplo). Y esto sólo serían los inicios. Pero, ¿es posible legalmente desarrollar esta plataforma? ¿Perjudicaría a la edición académica o, más bien, delimitaría su campo de actuación y de posible desarrollo? Pues bien, jurídicamente sería bien posible un sistema de agregación de contenidos por los propios autores bajo una serie de sencillas condiciones y requisitos del contenido a difundir. Salvo mención expresa –muy extraña hasta hace poco tiempo- el autor de lo publicado cedió sus derechos sólo para el papel, por lo que mantiene el derecho de explotación en soporte digital (Art. 43. 1º de la Ley). Además, en los casos de publicaciones en revistas sin mediar contrato escrito, la cesión lo es por cinco años y “quedará limitada a aquella que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo.” (art. 43. 2º); la cesión del autor se limitó al papel. Más allá del Derecho, las mismas editoriales habrían de ser las primeras aliadas en este tipo de iniciativas. Técnicamente, no se trata de una iniciativa excesivamente compleja. Baste señalar que mi gestor <www.documentostics.com> asociado a <www.derechotics.com> cuenta ya con ochocientas mil descargas de documentos. El dato debe valorarse teniendo presente que se trata de una iniciativa excesivamente personal. ¿Cuál podría ser su crecimiento de mediar una adecuada explotación? Para todo gran camino hace falta un primer paso, y ese paso creo que lo debe dar la Universidad, creando la plataforma y facilitando a los especialistas la difusión de trabajos como los señalados. Es más, dicha plataforma podría certificar el número de descargas de sus trabajos y los puntos geográficos de las mismas. Esta puede ser en un futuro inmediato una reivindicación más de la necesaria reorganización del sector de la edición jurídica. Lorenzo Cotino Hueso Universitat de Valencia www.derechotics.com
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