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05/02/2009


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¿Quién debe jugar esta «partida»?


Cerramos el año afirmando que El Libro Blanco de la Universidad Digital 2010 aportaba motivos de reflexión para nuestra área de intereses. Lo hacía sin apenas revisar los contenidos, atraído por los intereses que suponía asociados a los autores de sus tres prólogos: César Alierta, Emilio Botín, Virgilio Zapatero. Cuando ya hemos marcado las lindes por las que ha de discurrir nuestro quehacer a lo largo del año, conviene reparar de nuevo en este libro blanco, «producto de la reflexión colectiva», por cuanto persigue «crear un marco de referencia que aporte orientaciones útiles para cualquier universidad española, latinoamericana o europea» y por cuanto se desea que la «Universidad sea el agente destacado que debe ser en el desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento». A tal efecto, se presenta inicialmente el capítulo Universidad Digital 2010, esto es, se diseña «el modelo de la universidad del futuro».

Si el capítulo tiene un especial interés para quienes tengan intereses en el sector de la edición académica es por cuanto ofrece «una visión sobre las líneas estratégicas que marcarán el futuro de la Universidad» y «el papel que las TIC desempeñan en este proceso de cambio». El estudio fía el hallazgo de «la base» sobre la que definir el modelo de Universidad Digital para el 2010 al análisis de esta conjunción. ¿Quién puede desconsiderar el tema? Y, con la finalidad de justificar esta línea editorial, ¿quién puede juzgar que la política universitaria esté prestando la atención que precisa esta conjunción? ¿Cuántos de nosotros estaríamos en condiciones de plasmar en negro sobre blanco los efectos sobre el vigente sistema universitario de un potente desarrollo de las TIC en el sector de la edición? ¿Qué línea de desarrollo mantendremos para las publicaciones universitarias y, en especial, para aquéllas que pretenden asistir a la transformación del modelo docente? ¿En qué medida se presta la necesaria atención que precisa la transformación de la formación presencial?

No se trata de negar el contenido del último informe de la CRUE (Uceda y Barro, 2007) y, en consecuencia, es preciso aceptar la positiva evolución que se registra en los distintos ejes de análisis vinculados al campo universitario de las TIC. Ahora bien, ¿quién puede considerar que el ritmo es el adecuado? ¿Quién puede afirmar que la producción de contenidos está debidamente asistida cuando, por otra parte, a esa producción se ha de vincular el paso de la simple lectura de apuntes y notas en red (ereading) al complejo entrenamiento (etraining) que requiere el desarrollo de contenidos? ¿No debería ser este sector uno de los que podría especializar y generar empleo cualificado y con alto valor añadido?

Guillermo Quintás
Universitat de València

 

"...la razón sólo concede respeto a lo que es capaz de resistir un examen público y libre!"

(I. Kant, Crítica de la razón pura)

 

 
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